Por Marie-Mathilde Wielgus
Con ocasión del 77.º aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, en este Día Internacional dedicado a la memoria de las víctimas del Holocausto, la Casa de la Historia Europea ofreció por el visionado por internet de la película «El hijo de Saul», seguido de un debate, y organizó un taller en línea para estudiantes titulado «¿Qué historia llevas contigo?»
Durante la primera sesión de este taller, Laurence Bragard, educadora del museo, presentó la Casa de la Historia Europea y explicó a dos clases de alumnos de 11 años (de la Escuela Europea de Alicante y de la Escuela Internacional Británica de Bruselas) el modo en que el museo presenta la Segunda Guerra Mundial y la memoria de la Shoah. ¿Qué puede mostrar una «casa» de la historia europea? A los alumnos no les faltaron ideas: esperaban ver fotos, uniformes, tesoros de países europeos, armas, trenes y tanques. Querían conocer las guerras civiles, la colonización y las potencias europeas. Dado que el tema de este taller es la memoria del Holocausto, los alumnos compartieron cuanto sabían al respecto: la deportación y el genocidio de los judíos europeos, los campos de concentración, las cámaras de gas, las historias de familias separadas, el robo de objetos personales y la violación de los derechos humanos.
La colección del museo alberga un objeto singular que ayuda a ilustrar el taller: El abrigo de Josef. Josef Fränkel fue el único de su familia que sobrevivió al Holocausto. Su hija, la artista Ritula Fränkel, y el marido de esta, Nicholas Morris, fijaron diversos documentos y fotografías de la vida de Josef en un abrigo suyo, creando esta obra conmemorativa, personal y simbólica. Sobre la base de este modelo, se invitó a los niños a crear un abrigo decorado con dibujos y fotografías que explicaran cómo se enfrentan a los momentos difíciles de la vida.
En la segunda sesión los niños presentaron el trabajo realizado por su clase a lo largo de dos semanas: los libros que leyeron y las películas que vieron y debatieron en clase como apoyo del ejercicio. Cada clase tuvo que describir la forma en que había decorado el abrigo recibido. Los alumnos de la Escuela Europea de Alicante dibujaron y colgaron en el lado izquierdo del abrigo cosas para ellos muy queridas. En el lado derecho escribieron sus deseos para el futuro, y en detrás las dificultades relacionadas con la pandemia y la distancia que los separa de su familia. Los alumnos de la British International School de Bruselas prepararon testimonios escritos, que graparon durante la sesión. En las mangas pusieron sus retos personales, y detrás escribieron sobre el impacto que los conflictos históricos han tenido en sus familias en la India y Rumanía. En la parte delantera situaron la crisis sanitaria, el aislamiento y el uso de mascarillas, que cubren no solo nuestros rostros, sino también «nuestras personalidades», como señaló uno de los alumnos.
Mark Scott, profesor de la Escuela Europea de Alicante, dijo que uno de los retos de este ejercicio fue encontrar el lado positivo en las situaciones difíciles de la vida, situaciones que es más fácil superar cuando tenemos claro aquello que amamos, como la familia, los amigos o nuestros animales de compañía. Mark insistió en la importancia del abrigo de Josef para ponerle cara al Holocausto y de este modo hacerlo más real para los niños. Beverly Tranter, de la British International School de Bruselas, dijo que, además del aspecto educativo de este ejercicio, también permitió a los niños analizar su propio estado de ánimo y trasladar a palabras unos sentimientos muy fuertes y perturbadores.
La Casa de la Historia Europea agradece a estudiantes y docentes su participación en este taller y en la conmemoración de este Día Internacional dedicado a la memoria de las víctimas del Holocausto.